Hay mucho que entender de ti y de mi, que no nos compete gritar, sin embargo, en estas guerras mudas, desgarra la doble hojilla, silencio y lucha. Aquí no hay visibles ni golpes, aquí, como sea que es aquí, es para preparados, mayor talento y clase, es para los vividos, es una lucha minuciosa, densa, irrevocablemente egocentrista y por demás infantil.

Soy dueño de mis títeres, soy dueño de mis tablas, en las tuyas, y las mías, se confunde el escenario y cobra valor los pujes, de empujes de tablas, de pujes y máscaras. Hay tanto de eso aquí, tanto que cubrir y tanto que vendar. No sabemos contra que lucha cada quien, no sé que golpe de acciones te juegas, mientras sin espera juego la mía, sin la tuya, o con la tuya también. Confunde porque es para confundir.

He visto el final, hace ya par de semanas, te he visto a ti y a mi en el, cansados, abatidos. Ya sé que viene, pero sigo aquí, por morbo, por incitación pura, ese indomable deseo de vencer, porque todos queremos vencer siempre, he perdido y vencido antes, es hora de vencer siempre, es, irrevocablemente infantil.

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