A veces dejo caer las migas, las servilletas, los vasos y hasta me hago el confundido. Me adueño de misterios espontáneos como si no pasaran día a día, a veces sólo vivo apenas, así como desgastado, aislado cual tornillo disfuncional.
Por ahora no sé como es que van las cosas, de vez en cuando me da por querer lanzar algo valioso a un abismo o encontrarme con un accidente terrible que explique el inhumano transito. A veces no me importa ver correr el vino por el mantel ni velar los cristales dispersos, creo que es porque bailo a un ritmo, de todo aquello que pasa aquí, más arriba o más al centro. El resto del tiempo, donde transcurre todo, me la paso obediente, sistemático, pero confundido, como disfuncional.
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