De mis opciones favoritas para perder el tiempo en la plaza Francia de Caracas, está el ¨torna cabezas¨. Sólo tiene que ser un día de brisas, brisas fuertes que empujan hojas del suelo, periódicos abandonados (no son más que hojas del suelo) y uno que otro objeto liviano que alguien dejó al olvido. El procedimiento es bastante sencillo. Hay que ir a tomar un banco desocupado, los que rodean a los árboles de la plaza, árboles en hileras de norte a sur o de sur a norte, como lo prefiera usted ver.
No se moleste en mirar alrededor, mire hacia arriba, detalle los árboles, véalos sacudirse de un lado a otro. Mire las pequeñas hojas como aplauden alborotadas, no trate de comprenderlas ni adivinarlas, corre usted el peligro de arruinar su encanto.
Para mantener el procedimiento activo y gustoso, tiene que dejar correr el tiempo mientras sigue mirando hacia arriba. Note casi sin voltear que se le suman caminantes, heladeros, y si tiene suerte hasta algún policía. Todos buscando mirar lo que usted mira. Consumirán varios segundos, luego, inconformes y desorbitados seguirán en lo que estaban. No se desanime, vendrán más.
Cuando mejor le parezca deténgase de pronto, mire el reloj, y váyase del lugar como se iría usted del trabajo. Asegúrese de haber dejado mirones. Diríjase al lado contrario de la plaza y comience de nuevo el procedimiento. Recuerde durante todo el proceso, sólo sonreír para usted.
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