Malahora

Soy ahora el preludio de un bozal
estirpe pura sangre
pura sangre tinta y tinto
limito brutal entre las presas y sus adornos, contornos bien habidos, puros, llenos de mierda.

Dual, como cualquiera, como únicos, sobre los tapices de valle, de montes después de valles, mofo el sexo a las luces y soy la desventura, un siglo vestido de opaco, un buen final. Al fin la utopía, desabrida.

Hay un jadeo que desgarra las ropas, los colores, la mitad del aire, y del tiempo. Hay para ese una inmensa agenda, una cabida sobre la ciudad, la desdicha de los insectos.

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